Dos conjuntos de kilometros de piel, imantados.
Dos prolijas sonrisas, tentadoras.
Pequeñas manos, a veces se entrelazan.
Gestos teatrales, talentos enterrados.
Nunca verán más que la luz,
de conocerse el uno al otro.
No lo necesitan, nacieron para aquello.
Enojo y miel, música con almendras.
El entender que hay comida perfecta.
Cuatro miradas, dos duras e implacables.
Las mismas dos, buscando verse amadas.
Vida y dolor (y humor, y amor), naturalmente humano.
El disfrutar de los detalles diarios.
4 abr 2015
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