19 jun 2015

Silencio.

Libros apilados
los anteojos esperan.
Posados en el escritorio 
que anhela volver a ser base
de las ideas de la niña 
con tanta gracia 
pa' hacer feliz. 
Y las pestañeas
soplan la taza, 
ya tan amarga, de aquel café. 
Muchas palabras 
brotan del alma. 
Pero en las hojas,
se desordenan. 
Los dedos suenan, 
las ansiedades 
se vuelven humo, entre papel. 

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