7 jul 2015

Pedido

Todo se vuelva lejano.
Tan fácil de alcanzar 
que quema las manos.
Tan ajeno a la seguridad 
a la que estás acostumbrado. 
Desde lejos, mira el miedo. 
Que, siempre tan capaz, 
paraliza al mismo tiempo.
Siempre tan voraz. 
Tiemblan suelo y cielo. 
El ciclo opta por completarse
cada día. 
Y seguís inmutable. 
Mirando desde afuera. 
Esperando exactitud
que no va a llegar.
Espectador del propio sueño.
Construyendo una jaula
que se puede abandonar.
En cuanto quieras.
Pero para eso
habría que vivir, 
en la más traicionera 
y abundante libertad. 


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