Y a vos el tiempo
¿te dice algo?
Deberíamos
depender
de algo más.
No sé.
De algo mas
concreto, quizá.
De algo más
tangible.
Como la piel,
o una flor
o un café,
o el dolor.
Mejor no.
Dependamos
de una vez
del poder
de ser libres.
De la decisión
de no rimar.
De la voluntad
de amar por amar.
Amar porque sí,
rimar porque es así.
Borrar porque duele,
repetir por repetir
suene como suene.
Ignorar si hay ley
en cómo decir.
No dependamos de nada,
entonces.
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