La soledad me harta
sobre todo
cuando se está
rodeade de presencias
que no la hacen
ni pestañear.
Es más como un estado
del cuello, de la piel para adentro.
Del huequito entre las clavículas,
o del alma en general.
Quizá dependa de los planetas.
Eso siempre
es más fácil
de razonar.
Gachi, Pachi, y aquellos dos pelotudos
seguro saben algo.
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