Estoy cansada
y solo queda
patear cosas
y seguir.
Las lágrimas
caen para arriba
porque este bollo
que soy
ya no entiende
de dirección.
Terminé que escribir esto
maté una polilla.
No mato insectos.
Hoy sí.
Hoy pienso que le hago un favor.
Hoy pienso,
por qué no viene un gigante
y me aplasta contra la pared
con una cartuchera
solo por buscar el calor
de la única lucecita
de toda la habitación.
Y yo
en ese instante,
que imagino que existe
cuando sabes que te vas a morir,
pensar,
¿para qué carajo quería
este calor de mierda,
de esta puta única
lucecita
de esta habitación,
en la que no sé
ni por qué carajo estoy?
Y me acosté a dormir
porque se hace tarde.
Se hace tarde.
Mañana, temprano,
hay que volver a empezar.
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