hoy es un insolente tornado
de colores, alegría y desamores.
Ahora ignora, ella, tu idioma,
y ya olvidó que la creaste.
Ya no piensa en su viejo autor.
Vive sola y animada
a luchar contra sus monstruos,
porque ya no pierde nada.
Supo seguir pintando de amor
cada vereda que caminó,
cada esquina que dobló,
a cada ser que la observó.
Conoce el poder,
de su triste melodía.
Cada mueca iluminada,
de ardiente juventud
va a traerla a tu memoria.
Su piel guarda secretos,
y su sensibilidad
que pudo una vez transportarte,
ayer aprendió a volar.
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