21 jun 2014

libre presa

Aquella musa te inspiró antes, 
hoy es un insolente tornado
de colores, alegría y desamores. 
Ahora ignora, ella, tu idioma, 
y ya olvidó que la creaste. 
Ya no piensa en su viejo autor.
Vive sola y animada 
a luchar contra sus monstruos, 
porque ya no pierde nada. 
Supo seguir pintando de amor 
cada vereda que caminó, 
cada esquina que dobló, 
a cada ser que la observó. 
Conoce el poder,
de su triste melodía.
Cada mueca iluminada, 
de ardiente juventud 
va a traerla a tu memoria.
Su piel guarda secretos, 
y su sensibilidad 
que pudo una vez transportarte, 
ayer aprendió a volar. 

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