21 jun 2014

Sin rencores.

Sólo espero que algún día 
la soledad sea tanta,
y tan concreta que haga
que te duela la traquea.
Y el esófago.
Que se te dé vuelta el diafragma
y te dé hipo.
Que se te retuerza el estómago
y el aire no entre en tus pulmones
que se te anuden los intestinos
y te tiemble todo el cuerpo.
Y que me encuentre ese instante
en otro lugar del mundo
(con todo respeto).

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