10 ago 2015

Papá.

A cada uno de mis sueños
lo respalda un abrazo.
Dos o tres palabras justas,
muy poca objetividad.
Las ganas de que se cumpla
como si fuese propio.
Gracias por eso, papá.
Por creer en lo increíble,
por guiar y por amar.
Por hacer que lo imposible
sólo sea un paso más.
Me enseñaste un día
que no siempre,
es bueno saber
lo que hay que hacer.
Simplemente podemos
hacer para después saber.
Perder para aprender
a encontrarse.
Ganar para ver,
que, a veces, voy bien.
Que lo que importa
en esta vida, es sentir.
Que vale más tenerte
que todo el oro del mundo.



Feliz cumpleaños, y feliz vida! (Siempre al lado mío, claro)
Te amo hasta la última de mis respiraciones.

La más pequeña de tus hijas.

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