Que cada etapa de mi vida, pudiera tener nombre. Innegable. Que hay poco trecho pa' separarlos, quizá. Y ¿quién puede asegurar que dicha cosa esté mal? De la misma manera en la que se me prohíbe afirmar lo contrario. Será lo que tenga que ser. O no será nada. ¿Cuántas veces se escribieron estas palabras en la historia? Y aún optamos por no hacerles caso.
Pero hay algo irrefutable en este ir y venir de los días, en este movimiento constante de planeta y de toda cosa con vida; Cualquier hecho, acción o circunstancia que tenga su origen en el amor.
Trillado, trilladísimo. Y aún así, más real que cualquier teoría que me quieras explicar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario