7 abr 2020

no había

Estoy aprendiendo a escribir,
cada día.
Como a todo lo demás.
A mirar a las palomas
escaparse de los ruidos,
y yo escapo de los míos
pero ellos no se van.
Siempre notamos
una mirada tarde,
que no había que mirar.
Una palabra tarde,
que no había que hablar.
Y caemos, mil besos más tarde
en la absurda realidad
de que, definitivamente,
no-había-que besar.
Y prometémosle al futuro,
si es que hay uno,
que no lo haremos más.
y vos y yo sabemos
bien sabemos
muy sabemos
que existimos para errar.
Nos vemos! dentro de cien veces,
y contamos quién lo hizo más.
Mientras tanto, yo te abrazo
como este fin del mundo
que acaba de llegar.
yo te cielo, luna y viento,
y te volveré a mirar
porque como siempre,
en los finales
y comienzos
sé de nuevo,
que no
aprendí
nada.

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