23 mar 2011

Yo sabía que no me iban a fallar. Esos ángeles y relojes, las causas de que muchos me consideren loca. Mi nueva religión (?). El tema es así..Algo parecido a lo que voy a pasar a escribir en este momento, consideren señores lectores (amiga...) que vengo de un par de cambios de estados de ánimo muy repentinos (léase MUY). Bueno, hoy, como últimamente suele pasar, salí a caminar. Pero esta vez tenía un posible 'fin' y un objetivo. La idea era ir a la plaza de siempre, sentarme en el banco de siempre, mirar las 'y' de las ramas de los árboles y escribir, posiblemente cosas parecidas a las de siempre. Quizá ésta también lo sea, pero en fin, es una demostración más de que (si miramos el lado bueno) la vida nos pone donde queremos estar.. La cosa en sí, es que cuando llegué al lugar seguí caminando, algo me impedía frenar, algo que no conozco (tal vez si). Supongamos que era intuición (no lo era, era algo más... más mágico.), pensé en parar en otros lugares, a veces sentía que mis pies estaban cansados, pero seguía caminando. Pensaba que no tenía sentido alejarme tanto de mi casa, sabiendo que tendría que volver, pero SEGUÍA caminando. Me 'consolaba' pensando que tenía plata, que en el caso de desearlo, o de no soportar volver caminando, podría llamar a un remis, también tenía un paquete de pastillas mentoplus, era un buen estado. Bueno, vayamos al punto porque sino esto da para largo.. me crucé a alguien que me hizo pensar: cuando dejo de pensarte, aparece tu mejor amigo.. (la puta madre). Pero ese pensamiento duró unos muy escasos segundos, hasta que levanté la mirada, dejé de reírme de mis propias idioteces y vi lo que esperaba, vi la razón de haber caminado tanto. Mis pies estaban preparados para correr una maratón y mi mente ya había entendido que si le quedaba alguna duda sobre los ángeles, sobre los relojes o sobre lo que sea que la gente denomine 'destino' (no es mi caso) acababa de aclararse. Te saludé y a tus amigos, me quedé hablando un rato. (AAAAAAAAAA) Sinceramente no hubo mucho, algunas risas, algunas bardeadas disimuladas insinuando que no hago nada en la escuela, un intento de robo de mi mp4, un 'te olvidas el agua'. Pero bueno, en definitiva, ya era feliz. Bueno terminó el primer estado, euforia. 
Decidí que tenía que volver ( y si, no hay otra). Empecé a caminar, me reí sola un rato y me di cuenta que venía a un paso demasiado acelerado. Después de un rato, unas cuadras, un par de decenas de pasos, mi cabeza empezó a girar otra vez. Porque inconscientemente ( o demasiado consciente) sabía que estaba esperando algo más. Y el pensamiento de 'eso de querer siempre un poco más te esta cagando la vida' empezó a invadirme. Y tiene explicación, algo lógica quizás... podría haberme quedado feliz, tomarme un remis, llegar rápido a mi casa, menos cansada y con la ilusión muy muy interna de que podría haber sido difente. Pero no, yo y esa costumbre de intentar todo por todos los medios. (No digo que intentarlo esté mal, pero cuando no lo haces, te queda la duda de qué podría haber pasado, en cambio, cuando lo seguís intentando y todo es 'en vano' al carajo con las esperanzas.) y bueno, como era de esperarse, lo razonable, lo lógico, y hasta podría decirse lo OBVIO, no te encontré otra vez. (Te habías ido para el lado contrario, no era muy descerebrado considerar la opción). Pero bueeeeeeno, acá estoy, feliz otra vez. Sin euforia, pero feliz. Paz!

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